
Hoy la hemos visto por la calle, ya hacía mucho tiempo que no paseaba entre los bullicios de una gran ciudad.
Ella llevaba un vestido nuevo, siempre azul.
Caminada dando saltitos, miraba escaparates, jugaba con la nieve, bailaba . .
También intentaba, sin éxito, bajarse un vestido demasiado corto.
Parecía que todo le daba igual, y así era como debía ser.
Ah, y también era la dueña de una gran sonrisa que podía haber iluminado todas las calles de Madrid.